22_05_09
Por favor, no te muevas...Y así poder congelar este instante, guardarlo en la memoria, permitir que el lienzo venza al olvido, mantenerte inmóvil y despierta para siempre, asegurarme de que siempre estarás cerca recogida, abrazada a ti misma, desviando la mirada evitando así responder lo que yo tampoco quiero escuchar. Permitamos que se detenga el tiempo y la luz no llegue jamás a tocar tu pálida piel, no fuera a ser que se desvanezca la ilusión con el primer rayo de sol y me encuentre de nuevo cerrando las cortinas para tratar de recuperar el sueño y quizá, con mucha suerte, volver a soñarte recogida, abrazada a ti misma, desviando la mirada...
Vivir un sueño es hermoso y liberador, es un paseo por el paisaje del subconsciente alejado del pudor y de cualquier freno racional, pero es aún más hermoso intentar convertirlo en realidad y mantenerlo vivo, latente, poder tocarlo sin miedo a despertar y perderlo todo en un suspiro.
De cualquier manera, siempre es muy agradable soñar...
...incluso despierto.
Mañana más. O pasado...
06_04_09
La exposición del siglo.
He exagerado en el título, pero por lo que nos ha costado ponerla en marcha podría ser cierto. Sólo unas pocas imágenes, mucha gente, reflejos, hablar, hablar... pocas ganas de sacar fotos, el cava estaba demasiado bueno como para perder el tiempo disparando la cámara... las manos no daban para más, entre saludar y sostener el vaso... al final menos mal que hubo alguien menos vago que yo o de otra manera, os lo contaría sin imágenes.

Ha sido gratificante, divertido, estimulante, y aún dura... a ver si nos quedan ganas para montar otra.
Mañana más. O pasado...
19_03_09
Lo prometido es deuda.
He tardado, pero al final me ha podido la necesidad de darlo por acabado. Es el problema de tener mucho tiempo para hacer las cosas, que siempre se puede mejorar, siempre cabe un retoque aquí, un poco más de luz allí... pero he aprendido a decir ya está, suficiente, se acabó. Y a otra cosa. Y esta otra cosa es otra pintura, otra criatura tricéfala que pronto se descolgará por aquí y de la que sólo os puedo decir que me está dando más alegrías que disgustos, será que he sido buen padre...
Saber arrancar no es fácil, coger velocidad tampoco, pero saber frenar... ay! Eso sí que cuesta.
Mañana más. O pasado...
09_02_09
La incertidumbre duele más.
Si alguna vez has sentido dolor, pero no uno cualquiera, no el dolor de un golpe, de un rasguño, no el tipo de dolor que sabes que remitirá tras una cura, tras una visita rápida a urgencias y un poco de yodo y una venda, tal vez algún punto de sutura y poco más. No. Me refiero al dolor que sin evidencias externas, sin señales visibles se aferra a tu interior, te desgarra por dentro y no puedes hacer nada para alejarlo, porque está dentro de ti, inamovible, manifestando su enorme magnitud.
Pero todo acaba hundiéndose en el cenagoso estanque del olvido, el dolor más amargo pierde intensidad en contacto con el dulzor del paso del tiempo, y al final sólo nos queda esa arruga en el corazón que nos recuerda lo frágiles y débiles que somos frente a la adversidad. Pero olvidaremos cualquier enseñanza y volveremos a caer en las manos del dolor, es sólo cuestión del mismo tiempo que nos libera de los recuerdos, el mismo que nos vuelve a sentar ante el escenario donde se vuelve a representar la tragicomedia que nos concierne que no es otra que la travesía de nuestras vidas.
A fin de cuentas, ¿no dijo alguien que vivir era recorrer un valle de lágrimas?
Mañana más. O pasado...
04_02_09
"Si no me responden ni los brazos, si intentar moverlos me cuesta un esfuerzo inhumano que no me veo capaz de afrontar con éxito, si hasta respirar me está resultando difícil, y me ahogo sólo de pensar en lo que vendrá y todo mi cuerpo parece ignorar las órdenes que fluyen de mi cerebro, puede ser que simplemente estoy muerto y todo esto no es sino una mera ilusión, y yo no estoy en esta cama ni estoy en esta habitación, aunque todos mis sentidos me digan que así es.
O puede ser que tal vez esté soñando que estoy muerto y de un momento a otro despierte y me encuentre realmente en esta habitación, en esta cama, vivo, despierto, y pueda moverme sin dificultad, levantarme de esta cama que se ha convertido en mi sudario, y salir de esta habitación que parece una cámara funebre, el lugar de la despedida, de los llantos y de los recuerdos, del qué ha pasado y del qué pasará, el lugar en que se viene a comprobar si es verdad la noticia, a descubrir cómo nos sienta la muerte, si los colores del rostro han desaparecido, o han reemplazados por el pincel con un hábil retoque. Total, para lo que nos espera a continuación, qué más da el color, el aspecto, sino para dejar un recuerdo más o menos mejorado en los que nos vienen a despedir.
Aunque pensando en lo que dijo Confucio, "Sabemos tan poco acerca de la vida, ¿Cómo podremos saber algo acerca de la muerte?" ...
... Creo que mejor elegir a un embalsamador que tenga cierto talento.
Mañana más. O pasado...
15_12_08
"No tiene usted pinta de ser de esas personas que se arrojan desde los puentes", le decía Vanessa Paradis a un Daniel Autill en horas bajas, citándole a él mismo, en la preciosa "La chica del puente" de Patrice Leconte.
Entre ellos se establece a lo largo de la película una relación entre salvada y salvado dependiente y mágica, con lanzamiento de cuchillos incluido, que queda en el imaginario de los amantes del buen cine como un ejemplo de lo que se dice un buen trabajo de actores y director. Todo comienza y acaba en un puente. Un puente donde ambos intentan acabar pero terminan empezando. Porque cuando damos algo por terminado estamos saludando al mismo tiempo a algo que comienza, concluir no es sino cambiar de estadio, pasar del adiós al hola.
Ayer era domingo y hoy es lunes, claro, un día frío que amenaza lluvia y más frío, y debe ser por eso que se me ha pasado por la cabeza este tema del final y el comienzo,...
o quizás no y hay algo que va a acabar....
Razón tenía, ya que por hoy, se acaba esta entrada
Mañana más. O pasado...
11_12_08
El tiempo pasa.
"El tiempo pasa,
nos vamos poniendo viejos,
y el amor no lo reflejo como ayer..."
Así cantaba Silvio en esa vieja y hermosa canción y así nosotros nos damos cuenta día a día de toda la razón que tiene, nos enfrentamos a la edad, a los cumpleaños y al paso inexorable del tiempo con la actitud del que se cree no haber realizado la gran obra de su vida, de quien espera aún que llegue su momento, del aún me queda todo por hacer, y nos olvidamos en este trance que nos supone vivir de disfrutar este mismo paso que nos convierte, cada día, en una persona más completa de la que éramos ayer. Nos miramos en el espejo con la esperanza de no encontrar las arrugas que ya conocemos, de reencontrarnos con el rostro de las fotografías de antaño y nos desesperamos en la búsqueda de soluciones artificiales que nos devuelvan la confianza que perdemos con el correr de los días.
Por suerte el paso del tiempo a algunos nos depara alegrías y agradables encuentros, nos descubre que lo que cambia no siempre empeora, que seguimos caminando para llegar a ese lugar y ese lugar existe, no importa cuánto dure la travesía, al contrario, de caminos cortos no se acuerda nadie, de viajes relámpagos por el espacio tenemos los bolsillos llenos y se nos van perdiendo por los agujeros de nuestros bolsillos como rastros de arena que caen de los camiones.
Todo esto venía a cuento de la imagen de arriba. Aún no está terminada. De hecho, no sé si la terminaré, porque lo que he disfrutado ha sido el camino, el rellenar de color lo que antes eran líneas solamente, y trazar las líneas donde sólo estaba el blanco del lienzo. Eso, el trayecto, ha sido lo más divertido.
¿El final? No os preocupéis, que ya llegará. Sin duda.
Mañana más. O pasado...